En medio de una comunicación mediocre, es muy complicado contar con explicaciones racionales voluntarias, no porque seamos incapaces, sino porque estamos en un tiempo, en una época, donde huimos de razonar, de la política, de los problemas y de nosotros mismos.
Con el auge de los audífonos, de los celulares inteligentes y de distintos programas y demás desarrollos individualistas, lo único que se nos plantea es un aislacionismo intermitente. A lo que voy es que la comunicación es tan ambigua como siempre lo ha sido, pero su grado de ambigüedad está creciendo por la cultura que nos rodea. Somos el producto de una generación de contradicciones: La Barbie y Hollywood v/s las armas nucleares y el Neorealismo.
En esta realidad que esta tan alcance de cualquier observación dedicada, he podido identificar una firme convicción –Con testimonios incluidos- de que muchos jóvenes tienden a creerse bichos raros, únicos, anormales y peor aún bipolares. Esto no quiere decir que los adolescentes de antes no hayan tenido problemas, pero debo descartar las afirmaciones de igualdad con los de ahora. Tampoco excluyo a los que son excepcionales e incomprendidos; ni a algunos que poseen problemas individuales tan fuertes que se camuflan con la ola melancólica que nos lleva. Sin embargo, su tratamiento y la comunicación que se está haciendo de ellas es tan inadecuada que simplemente se plantea un apaciguamiento supérfluo, un “No es tan grave”. ¡Si! es grave, es una falla (interna y externa) enorme en la comunicación.
La comunicación es un fenómeno lenguájico que interviene en el mundo. El mundo es una convención lenguájica más de nuestra cultura global y de la aprehensión de lo que nos rodea. Entonces, la comunicación crea también a la cultura, el contexto y por tanto nos permea inevitablemente.
La comunicación, que tiene la gran ventaja de no ser ciencia, porque si lo fuese estaría obligada a ceñirse con una materia de análisis específica que excluiría la abundante riqueza comunicacional de nuestra vida, es tan “absoluta” y casi que indefinible por todo lo que puede respectar a ella que, esta técnica, abarca todo lo que es compresible para el hombre. Llegamos, a que no hay nada que esté por fuera de comunicarse y que si existe es complemente inalcanzable para el hombre hasta que no se adueñe de tal.
He aquí algo lógico y de ello un misterio. El hombre se apropia de la realidad por medio del lenguaje; por constructos mentales, individuales y colectivos (estos últimos afianzados por la cultura, las relaciones y las experiencias)- faltaría ver si el hecho de que alguien más lo haya enunciado (proporcionándole existencia) a pesar de que yo no lo sepa, le conserva con una carácter presencial- Así, ante lo desconocido, surge el miedo y la necesidad de adueñarse y tomar Posesión (incluso en el sentido jurídico) de la cosa. Sin embargo, al momento de expresarse sobre lo que les agobia, los deprime y decepciona, los mismos jóvenes contestan con dudas, miedo, frustración y confusión.
¿Por qué?
1. Ha existido esa cosa o sensación antes?
He de admitir que si fue así, lo más similar debe ser como el periodo crítico de postguerra, cada uno.
2. Porqué si ha existido no está claro para nosotros por cultura?
Dos cosas.
· Una, el importaculismo por el pasado es un demonio tan bárvaro, actual y desatendido que sería ingenuo pensar que el exceso de información que tienen los medios no tiene nada que ver, con tanto ruido, quién podría hablar... o pensar.
· Dos, es claro que no nos enfrentamos al mismo fenómeno. Es desconocido.
¿Qué tendríamos que hacer entonces? Lógica básica.
Si el hombre se adueña del mundo y pasa de ser presa a predador, por medio del lenguaje, la solución está entonces en crear un código común.
¿no?
Con mera intuición, examinemos qué podría ser la causa. Entre su primitiva forma de pensar, en algún instante determinado, el hombre necesitó de una forma determinada para expresar lo que percibía a través de los sentidos y procesaba mentalmente. Entonces, se identifica allí un proceso de búsqueda, experimentación y consolidación conceptual primitiva, que designaré La Enunciación. Durante la etapa de La Enunciación, se crearon unos signos que representaban sonora o visualmente una realidad diferente a la propia –considerando esto como ver un poco más allá de su propia mano.- que también era desconocida.
Ese desconocimiento de todo llevo a que se creara la necesidad de apropiarse de su entorno, de adueñarse y sentirse seguro, como lo expuse anteriormente.
Después de la Enunciación, sigue la etapa de la Recopilación, que finalmente se asentará con los años a la etapa de la Cultura. La diferencia entre la etapa de Recopilación y la de la Cultura no es muy grande porque van juntas. Tras la creación de estos signos determinados, por conveniencia relacional, el mundo fue objeto de significación, el entorno.
En algún momento, alguien o el hombre (como evolución paulatina) tuvo que darse a la tarea de unificar los significados y comunicar los cambios para lograr su correcta difusión. Entonces nace lo que sería el embrión de los Medios de Comunicación, que es claro que no son toda la comunicación, pero que hacer parte activa de la misma y han creado un “mundillo” al rededor suyo.
Con respecto a la difusión nacen dos vertientes necesarias; en primer lugar, la educación y en segundo la imprenta.
En una charla para el curso de Narrativa Literaria de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Sabana, el escritor y periodista (Burgos Cantor, 2010) expresó que todo aquello que es perceptible con los sentidos es merecedor de ser escrito. ¿De dónde sale entonces ese mérito de las cosas para ser escritas? ¿Para qué escribirlas, por qué escritas?
Después de reflexionar alrededor de Mc Luhan (Roncallo, 2011), es claro que la imprenta de Guttenberg modificó la oralidad y lo consolidó como código lenguájico predilecto, además de destacar el papel de la Memoria -que privilegio tienen los hombres por poder olvidar, que ingratos querer abarcarlo todo.- que representaba un escrito (lo escrito como sólido, firme, no efímero, perdurable. Como siempre la ambigüedad del lenguaje lo llevó a que muchos lo considerasen como muerto). Los caminos comerciales, la técnica en desarrollo y la posibilidad de comunicarse de una forma más “masiva” lograron la consolidación de la escrituralidad. El medio que plasma la realidad, lo que nos rodea, lo que sentimos. Somos una humanidad escritural, un hombre que necesita de memoria, un hombre con miedos y afán por dominar.
Y la educación. Si sin lenguaje no hay mundo, se presupone que el invento del lenguaje fue trasmitido para que no se extinguiese. El lenguaje tuvo que enseñarse, estudiarse, buscarse, reforzarse y engrandecerse. Si el lenguaje se enseña, se enseña también el mundo. La educación -desde algo tan esencial como el aprender a hablar- entonces está implantando la técnica e incluso influencia la manera en que ésta seguirá desarrollándose. Entonces llegamos a un punto donde la educación maneja lo que el hombre comprende y allí llegamos a la Cultura, etapa que plantearé más adelante.
Volvemos por ahora a las preguntas.
3. ¿Por qué es un problema comunicativo?
Bueno, difícilmente se podría excluir el argumento antes expuesto de que fuera de la comunicación no hay nada comprensible, adueñable y trasmisible. Pero más allá se plantean pequeñas situaciones comunicativas que se han planteado entre Juegos del lenguaje y problemas comunicativos.
Los juegos comprenden la complicada estructura racional que define los signos según el contexto, por tonos, expresiones, conjugaciones y un montón de combinaciones que revuelven entre sí las posibilidades y las hace comprensibles en su especificación. Vale la pena aclarar que en la etapa de la Recopilación, tuvo que haber un instante en el que se planteó la imposibilidad de crear un lenguaje infinito, la imposibilidad de designar una palabra para todas las cosas existentes y por inventar y se reafirmó el carácter englobante del lenguaje.
Es natural del lenguaje ser ambiguo y mucho más “natural” (puesto que es otro concepto condificado como “mundo” “máquina” “bien” o “paraiso”) es en la comunicación.
En este caso, el problema es comunicativo porque reside en el un concepto no descifrado, no comunicable, no entendible y causal de temor, o más precisamente incertidumbre. No es que esta última sea necesariamente mala o desagradable; pero en un mundo en el que existen las respuestas (casi siempre mediocres) para casi todo por el exceso de información y la facilidad de acceso a la misma, es perturbador.
Cuando expreso un fenómeno lenguájico es porque el lenguaje es la convención de códigos que se utilizan para facilitar el entendimiento –generalmente mutuo- de una materia determinada, por ello existen los lenguajes técnicos. El lenguaje es un conjunto de acuerdos predeterminados que trascienden en el tiempo y que forman culturalmente al hombre; a su vez, es un conjunto de signos generales que se trasforman por el uso técnico del hombre. Es decir el lenguaje tiene una relación transductiva con el hombre.
En una reflexión acerca de qué es el Derecho y la Justicia, del análisis al profesor Javier Hervada (Polo, 2011) que comprendía una dimensión bifurcada del hombre, que concuerda con la visión que comunicativamente tendría.
El Derecho como algo práctico (técnica a favor del hombre) es aplicado para mediar entre el interés individual y el social del hombre.
Comunicacionalmente, el hombre posee su propia narración, privada, silenciosa y en desarrollo permanente, llámese consciencia, razonamiento o como se quiera, el pensamiento es una voz que conceptualiza nuevamente los códigos existentes para la creación de nuevos conceptos y significados según contexto. Así mismo, la dimensión social es la que permite el asentamiento de los pensamientos del hombre, la expresión de los mismos y la retroalimentación. Entonces, es claro que el lenguaje no necesariamente implica comunicación, pero comunicación si implica lenguaje. El código esencial para la técnica eficaz.
Esta “Crisis Generacional” es producto de una incertidumbre no tan incertidumbre que está pidiendo a gritos y con urgencia un análisis, pero no sólo conceptual sino individual de reflexión. Nos han enseñado a hablar y escribir, pueden enseñarnos a pensar (y muchos no son conscientes de que optan por esta opción) o podemos alimentarnos, descubrir un “Ethos” individual que signifique con nuestra realidad la comunicación individual, para hacer más eficaz y eficiente la social.
Finalmente, llegamos a la última etapa, la Cultura. Ésta plantea las raíces y el después. En una época de asentamientos paradigmáticos, la revolución es un medio en el que se llega a un crecimiento. Son cambios -que aunque no tienen que darse todos por medios agradables- contribuyen a la integración de unos nuevos significados.
Estaba planteado que los jóvenes se designan como bipolares, y al fin y al cabo, un poco de razón tienen, pero ignoran la raíz de esta afirmación. Como ya lo había planteado, estamos frente a una realidad evasiva de todo lo que conlleve a preguntarse. El miedo inminente del fracaso se ha convertido en cobardía y no sólo se está evadiendo el deber social sino el individual, el de pensar.
Es un mito odioso el decir de “Es que no soy tan intelectual como para pasármela pensando” ¡que autómata! Cada uno debe encontrar el camino y la utilidad más provechosa de ese tiempo consigo mismo, de buscarse y encontrar, de buscar en los demás y encontrarse. El miedo al fracaso debe quedar plasmado como un cuadro decorativo, mera figura, no algo sacramental. No hay perdedor más grande que el que se derrota consigo mismo.
Por eso es que la bipolaridad aparece en un sinónimo enfermo de la doble dimensión del hombre, tergiversado por parodias mediáticas y pensamientos conformistas. La bipolaridad es un estado que estamos experimentando, pero de esta que estoy hablando, es una inminente manifestación de la necesidad de pensar, buscar, encontrar y crecer.
Es curioso que sea precisamente una generación en formación la que está siendo impulsada por sus vacíos a crecer, pero eso será tema de análisis en una segunda oportunidad.
BIBLIOGRAFÍA
Burgos Cantor, R. (2010). La literatura y el periodismo. Primera Reunión Literaria, Curso Narrativa Literaria 2010. Chía, Colombia.
Polo, J. (2011). Derecho y Justicia. Clase de febrero 2. Teoría general del Estado y la Constitución 2011. Chía, Colombia.
Roncallo, S. (2011). Reflexiones de Mc Luhan. Clase del 30 de marzo, Teoría de la Comunicación II. Chía, Colombia.